Aniversario RODARI

Durante este año se celebra el  centenario de su nacimiento, el 40 aniversario de su muerte y el 50 de la obtención del premio Hans Christian Andersen -el más prestigioso de la literatura infantil

Hijo de padres panaderos y huérfano de padre desde los nueve años, fue criado a partir de entonces por una tía y después educado en internados y seminarios. Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, finalizó sus estudios de Magisterio y comenzó a trabajar como periodista en el diario Cinque Punte.

Sus libros, cargados de humor, imaginación y una fantasía desbordante, no escaparon a una crítica del mundo actual con un lenguaje muy pintoresco, espontáneo y en ocasiones comprometido.

Una dilatada carrera en la que, ante todo, primó la imaginación y la fantasía, cambió por completo la pedagogía en las escuelas y fue una muestra de que hubo una Italia, en los años sesenta y setenta, en la que había espacio para la creatividad y para las ideas progresistas en la educación.

Uno de sus libros más conocidos, Cuentos para jugar, nació de un programa de radio en la que los oyentes debían escoger los finales de los cuentos entre tres opciones diferentes. Esta espontaneidad, así como que muchos de sus libros fueran recopilaciones de cuentos aparecidos en la prensa, confieren un estilo muy particular en su obra. El tono es espontáneo y recuerda a los narradores y contadores de cuentos, implicando a sus lectores y no olvidando sus reflexiones sobre la sociedad contemporánea –concretamente la industrializada y la de consumo.

En Cuentos por teléfono, publicado originalmente en 1962, aúna la tradición con la modernidad, pues un padre ajetreado se compromete con su hija para llamarla todas las noches y contarle el cuento para dormir. ¿No es una encantadora mezcla casi surrealista? Rodari nunca olvida explotar la fantasía, pues, como a él le gustaba recordar, «es un gran instrumento para conocer la realidad». Cuando en 1970 le otorgaron el Premio Andersen recordó la importancia de la imaginación: «la imaginación sirve para hacer hipótesis y también el científico necesita hacer hipótesis, también el matemático lo necesita y hace demostraciones por absurdo. La fantasía sirve para explorar la realidad, por ejemplo, para explorar el lenguaje, para explorar todas las posibilidades, para ver qué resulta cuando se oponen las palabras entre sí.»

Las mejores historias y rimas de Gianni Rodari para los más pequeños publicado por Anaya nos  sorprende con pequeños y deslumbrantes cuentos y vibrantes poemas cuyas historias, repletas de la imaginación y el humor de Rodari que entretienen a lectores jóvenes y no tan jóvenes.

Edición especial con motivo del centenario del nacimiento de Rodari son las Retahílas de cielo y tierra publicado en SM. Nos narra divertidas historias. Una de las obras más significativas del gran Gianni Rodari. El Rodari de siempre en una colección de poemas tiernos, ingeniosos y rebosantes de imaginación, volcados al castellano con cariño (y libertad) por el maestro traductor Miguel Azaola.

Las ideas de Rodari, tan refrescantes y reformadoras en su época, fueron usadas ampliamente por grupos de renovación pedagógica. De hecho, él participó activamente en ellos, publicando también libros como la Gramática de la fantasía, donde analizaba los resortes de la creación literaria y brindaba muchas pautas para trabajar la escritura en las aulas. Todavía hoy, su lectura divierte, emociona y activa el imaginario de los niños, no importa su clase o condición. La sabia mezcla de elementos tradicionales “como las retahílas llamadas en Italia filastroche“ con fantasía y ludismo muestran cómo supo captar el alma infantil.

Lo más valioso era cómo conseguía combinar la función didáctica y la diversión. Siempre tenía que estar presente el juegoTanto en esta ‘Gramática de la fantasía’ como en otros libros están muy presentes las sátiras, los juegos de palabras y el absurdo. Rodari es el creador del ‘binomio fantástico’, un juego sencillo para el que solo hacen falta un diccionario y un cronómetro. Se eligen dos palabras al azar y el niño -o el adulto- tiene que crear una historia en la que estas dos palabras aparezcan relacionadas de alguna manera.